Dos millones de chicos en un garaje

Dos millones de chicos en un garaje

A diferencia de muchos negocios que empiezan con dos chicos en un garaje, las aplicaciones sociales necesitan varios miles o millones de personas para que sean realmente útiles.

En las aplicaciones sociales algunas de estas muchas personas trabajan como desarrolladores para mejorar las funcionalidades y las adaptan y extienden a otras plataformas. Otras personas, la mayoría, las usan aportando su información de manera colaborativa.

Este es el caso de Waze: un navegador al estilo TomTom, pero gratuito y social, con información en directo de otros usuarios acerca del estado de tráfico, accidentes y claro, también radares y controles de la policía.

Waze como otras aplicaciones sociales suelen tener las siguientes carcterísticas:

  • Son gratuitas (o muy baratas)
  • Son útiles y simpáticas
  • Se centran en el usuario, convirtiéndoles en el protagonista y verdadero creador de valor del servicio
  • Estimulan la participación individual y grupal, otorgando premios honoríficos y ventajas económicas a sus usuarios
  • Crean una comunidad de usuarios que comparten intereses comunes (aunque los perfiles de los usuarios sean bien distintos), se sienten orgullosos de haberla descubierto y de poder colaborar con ella, la comparten y recomiendan entre sus amigos
  • Se alimentan de otros servicios abiertos y gratuitos disponibles en la red (con Facebook, Twitter, Foursquare, etc.)
  • Crean foros de soporte donde los usuarios más experimentados comparten su experiencia con otros
  • Están abiertas a la colaboración en el desarrollo de la aplicación para mejorar sus funcionalidades y extenderlas a diversas plataformas.

Con todo, la característica más peculiar de una aplicación social es que cuanto más la usas más te beneficias del servicio y mejor entiendes el valor que te aporta.

Nos podemos preguntar, ¿por qué? y ¿para qué? pero quizás la pregunta que resulta más interesante es ¿qué beneficios aportan estas aplicaciones a sus creadores?, ¿cómo se monetizan?.

Una manera de monetizar las aplicaciones sociales es la publicidad, aunque puede ser considerada intrusiva. La generación de ingresos suele ser indirecta, para terceros, que la reconocen ofreciendo alguna ventaja o descuento. En otras ocasiones son una pieza valiosa para otras empresas, de manera que las compran e integran como mejora de su servicio (p.e. Panoramio en Google maps). Son también una poderosa herramienta de marketing, ya que muestran a posibles clientes, la imaginación y capacidad de ejecución en entornos sociales.

Y si todo lo anterior no funciona, los creadores siempre se quedarán con una sonrisa de satisfacción por haber creado una comunidad de seguidores entusiastas.

Leave a Reply